Convertido en objeto de consumo, el cuerpo ha perdido la calidad original que lo describía, y ha transmutado hacia un espacio temporal de mejoramiento de la forma humana, un lugar donde se vislumbra su relación con los avances tecnológicos que se imponen en el mercado, un cuerpo ligado estrictamente a la maquina, esa maquina que sobresale muchas veces por encima de su propio creador.
De allí que algunos presenten diferentes maneras de como es observado el cuerpo a través de la historia, 1“Siete son los estadios que el investigador identifica como determinantes en este proceso: el cuerpo como algo “inefable e invisible”, reflejo de una potencia divina según civilizaciones antiguas; el cuerpo como sombra de un “arquetipo ideal” en la filosofía platónica; el cuerpo como objeto de “emoción estética” entre los artistas griegos; el cuerpo como “fuente de pecado y bajeza” entre los místicos medievales; el cuerpo como objeto de “conocimiento científico” a partir del renacimiento; el cuerpo como “mensaje moralizador” desde la Reforma; y finalmente el cuerpo que se convierte en “objeto de intercambio” en el mercado libre”1 . Este último en el cual el mundo contemporáneo ahonda, un cuerpo reinventado, rediseñado, convirtiéndose en máquinas, maniquís, androides, pensados y materializados por el conocimiento del artista actual.
Ese nuevo cuerpo creado, desprovisto de naturalidad y siguiendo los interminables caminos de la artificialidad y su inmediatez con la sociedad consumidora de sus necesidades, se convierte en requerimiento de lo que la globalidad conlleva en sus intereses implícitos y ocultos. Una globalidad que impulsa la experimentación ya no solo en lo artístico, sino que también abordado desde lo genético; son las manipulaciones genéticas viables en la construcción de una obra, o las reglas éticas existentes alcanzan a cubrir los límites de tal dimensión en una creación. Ésta incertidumbre más que tener una respuesta clara y contundente, conlleva multiplicidad de incertidumbres producidas por la gran libertad que se les da a los artistas y la falta de reglas que limiten sus creaciones. Limites que se ponen en juicio por las múltiples percepciones de la sociedad, por una parte, alegando lo inmoral y poco ético de estas manipulaciones genéticas, contrarrestado por la limitación en las creaciones y recursos por parte de los artistas para materializarlas, una discusión interminable debido a la toma de posición de parte y parte.
Retomando el cuerpo como material artificial, se busca la perfección del mismo desde las percepciones de cada artista, interviniendo éste (CUERPO) con los elementos que mejor le parezcan al creador de la obra, en algunos casos transformado hasta la abstracción pura, como maniquís desarraigado de sentimientos, como lo hace la fotógrafa Begoña Montalbán, quien en las últimas exposiciones, tituladas Espacios reservados (2001), Interiores (2002), Reflections in the Mirror (2003), Sensaciones blancas (2004) y Para huirse (2004), la artista presenta una serie de fotografías digitales, en general, de tamaños muy grandes, donde los cuerpos de mujeres han sido tratados por ordenador hasta transformarlos en unos maniquíes blancos, análogos y perfectos. 2 Ella considera que “estos cuerpos impecables” de una “extrema perfección que los deshumaniza, pertenecen tanto al artificio del maniquí como a una idea de ciencia ficción, que ya no se nos antoja imposible sino bien real a través de la cirugía y de la ingeniería genética”.
Estos entes que nos recuerdan a seres de ciencia ficción, falsos maniquíes humanos, que posan estáticos, despersonalizados y casi absorbidos dentro de un fondo totalmente blanco y vacío, materializan la experiencia universal del sujeto en esta nueva etapa del siglo XXI, regida por una búsqueda de perfeccionar la especie humana2.
Los cuerpos trabajados por la fotógrafa Begoña Montalbán suscitan la pérdida de iconocidad del cuerpo mismo y por ende pierden el valor de realidad, debido a cuanto mayor grado de iconocidad tenga un cuerpo, es decir, se acerque a la realidad, mayor grado de realidad obtiene. Ella (Begoña Montalbán) abstrae figuras impresas hasta su punto más puro, caso semejante realizaba Kasimir Malevich con el suprematismo y Piet Mondrian con el neoplasticismo contrastando que éstos últimos (Malevich y Mondrian) trataban llegar a la pureza pero en vez de cuerpos, de formas geométricas.
La perfección que encuentra Montalbán en las formas del cuerpo se relaciona con la globalización inmersa en su obra, a causa de las tecnologías en las cuales se apoya para su producción artística.
Pero como la exploración de lo artístico está cada vez más ligada a la exploración genética y las permisiones éticas hoy son consideradas como estéticas surge una cuestión, ¿hasta que punto el arte llega a interferir en la convivencia humana y cuales son los limitantes que no puede sobrepasar? Más que poder afirmar una respuesta se hace un énfasis en lo que ha logrado mediante la fusión arte, genética y tecnología, nuevos mundos para recorrer, en los que hoy hay una evidencia muy clara con el proyecto Génesis, un trabajo de transgénesis que explora la relación entre la biología, los sistemas, la tecnología, la interacción vía telecomunicaciones, éticas e internet.
3El “gen artista” es un gen sintético creado por Eduardo Kac, que tradujo oraciones desde el libro bíblico del Génesis a clave Morse, y luego convirtió dicha clave Morse en claves para bases nitrogenadas del ADN. No se trata ya de imitación ni de reiteración, incluso ni de parodia, sino de una suplantación de lo real por los signos de lo real. Los participantes en internet podían prender una luz ultravioleta en el salón, causando mutaciones en la bacteria. Lo cual cambiaba la cita bíblica en la misma. Después de dicha mutación, la oración cambiaba. La oración que tomó fue trasladada desde ADN, a clave Morse, y luego de nuevo al inglés.
La oración traducida es:
“Dejen que el hombre tenga dominio sobre los peces de los mares, y sobre las aves del aire, y sobre toda cosa viviente que se mueve sobre la tierra”3
Anteriormente los limitantes éticos se centraban en que las manipulaciones de un ser eran vistas como anti-humanas y anti-éticas, eran delito supremo, cuando se observo que estos experimentos beneficiaban de alguna manera la vida humana, se dio “permiso” de probar teorías en cuerpos de animales pero todo encausado a un bien común, pero ese mismo “permiso” se ha otorgado a artistas para bienestar propio y poco a poco se ha observado que se vuelve una costumbre normal, será que lo mismo pasará cuando afecte al cuerpo humano y seguirá la permisión que en esta época se esta dando, se convertirá en el pan de cada día, en un hábito, un estilo de vida…
El cuerpo como ente dominador de expresiones, sensaciones e impulsos, implica una relación intima con el mundo sexual, un mundo que sin instrumento (CUERPO) no existiría. Un mundo basado en relaciones de contacto físico, de percepción de sentidos, donde el cuerpo por si mismo habla, donde la comunicación no necesariamente tiene que ser verbal.
Ese mismo mundo que ha ido evolucionando debido a las múltiples tendencias que fueron dejando el miedo y reclamaron un lugar en la sociedad, ese 4movimiento homosexual de los años 70 peleado por expulsar el poder en la sexualidad finalmente pudo expurgarlo pero sólo para crear al sujeto, construido sobre un cuerpo vacío de contenidos. “La liberación expulsó al poder pero fortaleció al sexo. No nos liberó del sexo, nos ató más a él 4 .
El sexo remite necesariamente al cuerpo, un cuerpo excitado, con ansias de sentir, de gozar, de unir ambos aspectos en un mismo lugar. Esto es parte de lo que lleva a presentar un cuerpo que por si mismo hable, que a diferencia del mundo contemporáneo no necesita del concepto para ser leído.
Se convierte en una obra con alto nivel de iconocidad, casi se puede sentir, da esa ilusión de vida, transmite el concepto por la obra, más no el concepto por el concepto. Las obras al perder iconocidad muchas veces pierden concepto, se vuelven vacías, como en la obra de la fotógrafa Begoña Montalbán, el vacío se convierte en ausencia.
En esa tendencia de que la obra hable por si sola, aparece el artista Alfredo Araujo, con su obra Grietas (a izquierda) http://www.galeriafabula.com/galeria/detalobra.php?obra=337&artista=21&porcentaje=2
, en ella la forma y el color debe bastar para transmitir el concepto de la obra, se centra en el ser humano, y ese mundo que hay en su interior, con sus problemas, dejando la relación con el medio a un lado.
La imagen representa un mundo de dolor interno, una expresividad extrema parecida o retomada de Luís Caballero, con una muy destacada aplicación técnica que lleva a la obra a un alto grado de hiperrealidad, las facciones del cuerpo simulan los conflictos internos del personaje, esa imagen fascinante de mujer, crea deseo por el cuerpo, se añora ser parte de él o simple complemento del mismo cuerpo; ese deseo se vuelve carnal en cuanto la imagen sugiere la sensualidad y excitación producida por las experiencias del espectador.
El cuerpo genera multiplicidad de conceptos de acuerdo a las percepciones y experiencias tanto de Araujo como del espectador, el cuerpo se convierte en expresividad pura de sensaciones, se vuelve tema dentro del tema de la obra, surge como ente primordial de creación artística y ente motivador de sensualidad femenina.
La obra está inmersa en un mundo atemporal, un mundo desvanecido en el espacio, una relación entre el mundo real (el cuerpo) y el mundo onírico (tiempo-espacio).
5“La obra de arte es una ventana que se abre al subconsciente de quien lo observa más que un modo de expresión en el que el artista muestre algo de un modo completo”, afirma Araujo. “Cuando tu ves una obra de arte, tú te enfrentas a tus propios sentimientos, dudas y conflictos, lo que hace es enseñarte sobre ti mismo”, concluye5.
Dentro de la época que se esta viviendo, observando que el concepto suprime el trabajo técnico, o mejor, le resta importancia, en ese mismo marco aparece Alfredo Araujo, para reclamar lo que se ha perdido, se convierte en un outsider, una persona por fuera del sistema, así como lo fue Duchamp en su época; un outsider es la que en estos momentos pinta con los cánones clásicos establecidos, acompañado de figura humana, es decir trabaja en contra de la corriente artística del momento, en este momento se registra el auge del arte conceptual por ende Araujo puede considerarse como outsider en la actualidad.
El sexo en la obra de Alfredo Araujo se vislumbra en la desnudez del cuerpo, en esa incitación de la forma perfecta del torso, y esa fuerza expresiva del trazo.
6Desde el punto de vista formal y simbólico busco plasmar al ser humano en su condición íntima. Es decir, al hombre y su relación consigo mismo, y no la relación del hombre con su medio, lo que él es como individuo fuera de cualquier contexto social, político, cultural, histórico u otro, enfrentándolo a sus propios sentimientos, a su propia impotencia, a su desnudez, a su vulnerabilidad y a su dualidad. Esas dualidades humanas: pasión-reflexión, consciente-inconsciente, sentimiento-razón, etc., son principios fundamentales que, en mi opinión, definen al hombre. En mi trabajo trato de manifestarlas por medio de figuras construidas rigurosamente desde el punto de vista anatómico y de factura realista aún cuando a menudo el tratamiento colorístico de los cuerpos resulte a veces mucho más expresionista, que coexisten en un espacio totalmente abstracto e intuitivo, opuesto, tal vez, a las formas racionales que tienden a descomponerse, desvaneciéndose en el espacio6.
Araujo retoma la simetría del cuerpo, dándole un carácter academicista, relacionando las formas perfectas con una técnica extraordinaria. Él recurre a la figura humana inmersa en las dualidades que todo individuo conlleva en su ser, debido a múltiples experiencias y situaciones vividas a través del tiempo. Dichas situaciones se visualizan en toda la producción artística de Araujo, desechando una intervención social, la cual queda sometida a la condición intima que es el tema insignia del artista. Busca encontrar al hombre sin sus mascaras, ni disfraces, dejando la desnudez absoluta para ser representada a través de los pensamientos y sentimientos, y enfrentando su obra a un público sin un concepto propio que limite su interpretación.
1 González Cursi, Francisco. El cuerpo y sus Metamorfosis, Letras Libres, No. 49, México, 2003
2 http://www.begonamontalban.com/web/obras/f_2003_reflections/Esther_Raventos.pdf
3 http://www.taringa.net/posts/arte/1412345/Conejos-fosforescentes,-cuadros-hechos-con-bacterias,-y-el-a.html
4 González Villarreal, Roberto. Después de la Liberación, Ed. UPN, México 2001
5 Matos, Liliana. Entrevista. Colombia.com. 22 de octubre de 2007
6 Araujo Santoyo, Alfredo. http://www.galeriafabula.com/galeria/presentacionArtista.php?artista=21